Skip to content
José Luis González

José Luis González Facebook ad: “Alopurinol para la gota y sigues igual”

José Luis González Facebook ad: Alopurinol para la gota y sigues igual

Running for 73 days since July 26, 2026. Crush last saw it on October 7, 2026.

Run by José Luis González on Facebook. Crush is not the advertiser and does not verify its claims. See this ad in Meta's Ad Library(opens in a new tab)

Want an ad like this for your product?

Crush makes new ad images for your product from this ad: your logo, your product photo, your offer.

Trials from $19.95 USD, then $79.95 USD a month. Cancel anytime.

About this ad

Meta Ad Library ID
920247167054890
Platforms
Facebook, Audience Network and Messenger
Relaunches
0

How we count

Ad text

6.8 mg/dL. Ácido úrico controlado. Siete años con mi pastilla sin faltar una. Y el año pasado perdí catorce días de trabajo por los ataques. Me llamo José Luis. Tengo 54 años. Llevo toda mi vida en la construcción. Hace siete años el médico del IMSS me diagnosticó ácido úrico alto. Me recetó alopurinol, 300 miligramos diarios. Al año uno el ácido bajó de 9.2 a 6.8. Bien controlado. Los ataques se calmaron. Le dije al médico que el medicamento me estaba ayudando. Al año dos, 6.6 en los análisis. Mejor aún en papel. Pero tuve cuatro ataques ese año. Cuatro veces me desperté a las dos de la mañana con el dedo del pie en llamas. Cuatro veces amanecí sin poder ponerme la bota. "Algunos pacientes tardan más en estabilizarse," me dijo el médico. Me dio otra receta y me mandó a casa. Para el año tres los ataques seguían. Empecé a guardar una bolsa de hielo en el congelador específicamente para el pie. Mi esposa ya sabía lo que significaba cuando me escuchaba levantarme en la madrugada. Ya para el año cuatro empezó el cansancio. Un peso que no se me quitaba. Para mediodía ya no tenía nada. Lo achaqué al trabajo, al sol, a la edad. Al año cinco el médico subió la dosis a 400 miligramos. "El ácido úrico subió un poco. Hay que controlarlo mejor," me dijo. El cansancio empeoró. Al llegar al año seis me sentía espeso. Como si pensar me costara el doble. Empecé a preocuparme de que algo más estuviera pasando. Para el año siete los análisis de rutina mostraron que los riñones necesitaban vigilancia. La nota del médico: "A monitorear." Llevaba siete años tomando un medicamento que supuestamente me iba a proteger, y ahora tenía que vigilar los riñones por culpa de él. Ese mismo año mi hijo mayor me vio llegar a la casa después del trabajo. Me vio caminar despacio hasta la silla. "Apá, ¿cuándo empezó a costarle trabajo caminar así?" "Es el ácido úrico. Ya estoy acostumbrado." "Pero toma su medicamento." "Sí. Me ayuda. Más o menos." No dijo nada más. Pero vi su cara. Año siete, cuatro meses. Perdí catorce días de trabajo por ataques. Catorce días sin llevar dinero a la casa. Catorce días que mi esposa tuvo que hacer rendir lo que había. Un martes en la madrugada, con el pie fuera de la cobija esperando que pasara el dolor, empecé a pensar en mi compadre Roberto. Roberto que también tomaba su alopurinol sin faltar uno. Roberto que terminó en diálisis. Roberto que murió con los riñones destruidos a los 64 años. Al día siguiente fui al médico. Le dije que quería hablar de dejar el alopurinol. Se me quedó viendo. "Sus números están bien, señor José Luis. ¿Para qué dejar algo que está funcionando?" "Mis números están bien. Pero sigo teniendo ataques. Tengo cansancio. Los riñones necesitan vigilancia. Y perdí dos semanas de chamba este año." "Eso es normal para su edad y su condición. El alopurinol está haciendo su trabajo. Los ataques serían peores sin él." "¿Puede explicarme por qué sigo teniendo ataques si el medicamento está funcionando?" Me miró un momento. Escribió algo en su papel. "Hay que tener paciencia. Siga con su tratamiento." Salí con otra receta y sin una sola respuesta. Esa noche busqué en internet lo que el médico no me había explicado. Lo que encontré me revolvió el estómago. El alopurinol baja la producción de ácido úrico bloqueando una enzima. Eso es todo lo que hace. No toca los cristales que ya están acumulados dentro. No ayuda a los riñones a drenar. Y según lo que leí, en el 90% de los casos el problema no es que el cuerpo produzca demasiado. Es que los riñones no pueden eliminar lo que produce. Siete años tomando un medicamento que atacaba la mitad equivocada del problema. Por eso los ataques no paraban. Por eso los riñones estaban fallando. El alopurinol bajaba lo que producía, pero lo acumulado seguía ahí año tras año, y los riñones además tenían que procesar el medicamento todos los días sin que nadie los ayudara a drenar. Nadie me había dicho eso en siete años. Empecé a buscar algo diferente. Algo que atacara el problema desde el lado que el alopurinol ignoraba. Lo primero que probé fue lo que toda la familia me había recomendado desde el principio. Los tés. Cola de caballo todas las noches. Tres semanas. El dedo siguió despertándome a las dos de la mañana. Ortiga, otro té que recomiendan para el ácido úrico. Cuatro semanas. Igual que los demás. Diente de león, el mismo cuento. Tres semanas. Nada. Los tomé todos. Los compré en la tienda naturista de la esquina. La señora me decía que a su cuñado le había funcionado. A mí no me funcionó nada. Luego vino la dieta. Nada de carne roja. Nada de cheve. Sin vísceras, sin mariscos. Cuatro meses comiendo pollo hervido y verduras mientras en las reuniones familiares me servían un vaso de agua y me aguantaba las ganas de la carne asada. Al cuarto mes me dio uno de los peores ataques que recuerdo. Me quedé dos días en cama. Cuatro meses de sacrificio. Sin resultado. Luego intenté los suplementos de Mercado Libre. Cereza ácida. Vi que había estudios que decían que reducía los ataques un 35%. Pedí el más vendido. Más de mil reseñas. Lo tomé seis semanas sin faltar uno. Mis niveles: igual. Y tuve un ataque en la semana cinco que me dejó sin poder ir al trabajo tres días. Probé otra marca. Ocho semanas. Igual. Me senté en el borde de la cama una mañana mirándome el pie. Esperando el dolor de siempre para saber cómo iba a ser el día. Los estudios de la cereza ácida eran reales. Los había leído. Entonces, ¿por qué no me estaba funcionando a mí? Volví a leer los estudios. Más despacio. Buscando lo que me había perdido. Y ahí estaba. Los estudios que mostraron resultados reales usaban extracto de cereza ácida con niveles altos y confirmados de antocianinas. El compuesto activo que en realidad reduce la inflamación y ayuda al cuerpo a eliminar el ácido. Y todos usaban un proceso de extracción que preserva esos compuestos. Agarré mi frasco de Mercado Libre y leí la etiqueta completa. Extracto de cereza ácida. 500mg. Sin nivel de antocianinas. Sin información del proceso de extracción. Solo el nombre y la dosis. Busqué cómo se fabrican estos suplementos. Lo que encontré me hizo enojar. El proceso estándar usa calor alto porque es barato y rápido. Y destruye hasta el 80% de las antocianinas, que es exactamente el compuesto que aparece en todos los estudios. La etiqueta sigue diciendo extracto de cereza ácida y eso es técnicamente cierto. Pero la parte que en realidad funciona desaparece antes de que cierren el frasco. Yo había estado comprando el mismo producto vacío en dos frascos diferentes. Pero había algo más que los estudios confirmaban y que ningún suplemento de cereza ácida solo podía resolver. El 90% del problema era el riñón que no drena. Y la cereza sola no abre el drenaje. Necesitaba algo que atacara las tres partes al mismo tiempo. El drenaje. La producción. La inflamación. Y que la absorción de los ingredientes activos llegara completa, no destruida en el proceso. Seguí buscando. Semanas. Hasta que encontré algo llamado Purge Uric Acid de Vitalurge. Lo que me convenció no fue el anuncio. Fue lo que llevaba adentro y por qué cada ingrediente estaba ahí. Lleva chanca piedra, que es el rompe piedras de toda la vida, para ayudar al riñón a drenar. Semilla de apio, que hace lo mismo que hace el alopurinol pero sin cargarle más al riñón. Cereza ácida procesada en frío, no la genérica que se calienta y pierde todo. Y Bioperina, que es un extracto de la pimienta negra, para que el cuerpo absorba bien todo lo demás. No lo empecé con esperanza. Lo empecé con el coraje de alguien que lleva siete años perdiendo días de chamba y no puede darse el lujo de perder más. Semana uno. El ardor nocturno que me despertaba empezó a calmarse. No de golpe. Pero dormí tres noches seguidas sin despertarme a revisar el pie. Semana dos. Me hice análisis. Ácido úrico 6.4 mg/dL. Había bajado desde 6.8. Primera vez que bajaba en años sin subir la dosis. Semana tres. 6.1 mg/dL. Me puse las botas sin revisar primero si iba a poder caminar. Llegué al trabajo sin pensar en el pie. Semana cuatro. 5.8 mg/dL. Un nivel que no había visto desde antes de que empezara todo esto. Semana seis. Sin un ataque. Subí un andamio sin pensarlo dos veces. Cosa que no hacía con confianza desde hacía años. Semana ocho. Fui al médico a mis análisis de rutina. Me miró los resultados. Me miró a mí. Nada más se quedó viendo los papeles un rato. Me preguntó qué había cambiado y le dije que llevaba dos meses tomando Purge Uric Acid de Vitalurge, que ataca el drenaje, la producción y la inflamación al mismo tiempo. No hizo mucho comentario, la neta, nomás anotó algo, me preguntó cómo me sentía y le dije que ya no había tenido un ataque en dos meses, que llegaba al trabajo sin revisar el pie y dormía completo. Se quedó viendo los papeles otro rato y nomás dijo que siguiéramos checando. Salí de esa consulta por primera vez en siete años sin una receta de alopurinol en la mano. Eso fue hace diez semanas. Esta mañana mis análisis muestran 5.6 mg/dL. Normal. Estable. Sin medicamento. El mes pasado no perdí un solo día de trabajo. Si estás leyendo esto es porque te ves en algo de lo que acabo de contar. Llevas años con tu pastilla fielmente. Tus números en papel están bien. Pero los ataques siguen llegando. El cansancio no se va. Los riñones necesitan vigilancia. Y sigues perdiendo días de trabajo que no te puedes dar el lujo de perder. O ya intentaste los tés, la dieta, los suplementos de cereza de Mercado Libre. Los tomaste semanas sin faltar uno. Y no pasó nada. Y ahora crees que lo natural no sirve para esto. No te fallaron porque lo natural no funcione. Te fallaron porque atacaban una sola parte del problema o porque el proceso de fabricación destruyó los compuestos activos antes de que llegaras a tomarlos. Tienes dos caminos. Seguir con el medicamento que controla el número en papel mientras los ataques siguen llegando, el cansancio no se va y los riñones necesitan vigilancia. Seguir perdiendo días de chamba. Seguir revisando el pie antes de pararte de la cama cada mañana. O hacer lo que yo hice. Probar algo que ataque los cuatro mecanismos al mismo tiempo. El drenaje que el alopurinol ignora. La producción. La inflamación. Y la absorción que garantiza que los ingredientes lleguen donde tienen que llegar. Yo elegí el segundo camino. No por esperanza. Por coraje. Y porque perdí demasiados días de trabajo esperando que el medicamento hiciera solo un trabajo que nunca fue diseñado para hacer completo. Ese camino me devolvió las mañanas. Las botas. El trabajo. Los días completos con mi familia. Te dejo el enlace donde yo lo conseguí. Vi que ahora está de oferta, así que si sufres de lo mismo que yo, te recomiendo aprovechar la promoción. Tienen garantía de 90 días, si en ese tiempo no notas la diferencia, te regresan tu dinero sin preguntas. Yo compré el paquete de tres meses desde el principio porque ya sabía que no lo iba a dejar a la mitad. Si te late, mejor arráncate con eso, sale más barato por frasco y no se te va a acabar justo cuando empiezas a notar el cambio. https://vitalurge.com/products/vitalurge-purge Siete años tomando mi pastilla sin faltar una. Catorce días de trabajo perdidos el año pasado. Esta mañana me puse las botas sin revisar el pie primero. Ya no quiero perder otro año así. Si a ti te está pasando lo mismo, namás te comparto lo que a mí me funcionó.

vitalurge.com

Alopurinol para la gota y sigues igual☝️

VitalUrge

Shop now: vitalurge.com(opens in a new tab)

More from José Luis González

  • José Luis González Facebook ad: Alopurinol para la gota y sigues igual

    Ran 39 days

More ads from the top 1,000

See the top 1,000 ads